Las mujeres darfuríes establecieron sus prioridades para que se incluyeran en el Acuerdo de Paz de Darfur en 2006 y trabajan en pos de paz duradera para la región.
En 2006 se firmó el Acuerdo de Paz de Darfur entre el Gobierno sudanés y uno de los grupos armados de Darfur, la facción del Movimiento de Liberación de Sudán (SLM) dirigida por Minni Minawi. Las mujeres darfuríes establecieron un gran número de sus prioridades para el acuerdo final y trabajaron para que se incluyeran éstas y otras ideas como el llamamiento a la participación de las mujeres en los grupos de toma de decisiones y en la construcción de la paz. Desde entonces, muchas mujeres darfuríes se han juntado con algunas organizaciones internacionales y han iniciado una tarea incesante en pos de paz duradera para Darfur así como por la defensa de sus derechos más legítimos como mujeres y como personas.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, un Grupo de Apoyo de expertas en cuestiones de género respaldado por los Gobiernos de Canadá, Noruega y Suecia y por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas fue invitado a participar en la séptima y decisiva ronda de las negociaciones del Acuerdo de Paz de Darfur. El equipo contaba con 20 mujeres de diferentes procedencias tribales y étnicas de Darfur para crear una única plataforma de prioridades para las mujeres y las cuestiones de género. El documento resultante: “Prioridades de las mujeres en el proceso de paz y la reconstrucción de Darfur” contiene una serie de aspectos clave relacionados con las mujeres y la infancia, que incluyen:
Protección específica para mujeres, niños y niñas en situaciones de conflicto.
Tratamiento prioritario a mujeres, niños y niñas en las evaluaciones relativas a la compensación o reparación por daños y destrucción causados por la guerra.
Un llamamiento al Gobierno para que preste especial atención a la educación de las mujeres, los niños y las niñas como medio para asegurar la seguridad.
Provisión de educación secundaria en los campos para las personas desplazadas internas (IDP) y refugiadas.
Llamamiento a la comunidad internacional para centrarse en las necesidades de educación de las niñas refugiadas.
Creación de una institución que provea apoyo legal, consejo psicológico y otros servicios importantes para las mujeres, los niños y las niñas.
Durante las tres semanas que se permitió a las mujeres participar en los debates, fueron capaces de negociar la inclusión de un gran número de sus prioridades en el acuerdo final. El acuerdo incluye lenguaje con perspectiva de género y, entre otras prioridades, el llamamiento a la participación de las mujeres en los grupos de toma de decisiones y en la construcción de la paz. Los siguientes párrafos son algunos ejemplos del lenguaje con perspectiva de género que podemos encontrar en el DPA:
“Las partes apoyan la participación de un gran número de mujeres en los mecanismos de control y verificación del alto del fuego”.
“La reforma de las instituciones de seguridad seleccionadas deben seguir las siguientes indicaciones: deben incluir mujeres en todos los niveles y deben contemplar artículos particulares que se centren en las necesidades específicas de las mujeres, niños y niñas en relación a la seguridad personal y al cumplimiento de la ley”.
Sin embargo, David Lanz, quien fue investigador de la Misión de las Naciones Unidas en Sudán (UNMIS) y actualmente trabaja para Swisspeace en Berna, Suiza, considera que las negociaciones de Abuya no fueron inclusivas.
Según Lanz, las IDP participaron únicamente de forma marginal en las prolongadas negociaciones de la capital nigeriana. Tras siete rondas de negociación se firmó el Acuerdo de Paz de Darfur en mayo de 2006. Aunque algunos grupos civiles estaban presentes, su grado de autonomía y de representatividad era muy cuestionable. A las IDP de Darfur ni se les informó ni se les consultó. Unos días después de la firma, surgieron grandes y, en ocasiones, violentas manifestaciones contra el Acuerdo en los campamentos de Darfur. Las personas desplazadas se quejaban de que el Acuerdo no solucionaba su preocupación por la seguridad ni ofrecía una indemnización adecuada a las personas que habían perdido su casa y sus tierras en el transcurso del conflicto. Lanz opina que seguramente, el líder de otra facción del SLM, Abdel Wahid, y sus seguidores y seguidoras instigaron las protestas entre los fur, el grupo de población no árabe más grande de Darfur. Sin embargo, era evidente para él que todas las personas desplazadas, independientemente de su origen tribal, pensaban que el Acuerdo no solucionaba sus problemas y se sentían molestas por haber sido excluidas.
El DPA no logró la paz para Darfur, ya que fue firmado exclusivamente por una facción del grupo armado SLM, y la situación de la mujer no mejoró en ningún sentido en la región después de 2006.
En septiembre de 2007, la ex Presidenta de Irlanda Mary Robinson encabezó una misión de solidaridad junto con ocho mujeres líderes importantes con el fin de visitar a las IDP y los campos de personas refugiadas en el este de Chad. Bineta Diop, directora de Femmes Africa Solidarité (FAS), participó en esta misión junto con otras mujeres dedicadas plenamente a una campaña de apoyo por el impacto y el sufrimiento que el conflicto regional ha causado en la población, especialmente en mujeres, niños y niñas.
Siguiendo esta misión y en respuesta de la gran cantidad de solicitudes realizadas por organizaciones de mujeres y actores claves en Sudán, la ONG FAS organizó un programa de trabajo para propiciar el proceso de paz en Darfur y en otras zonas de Sudán. La primera actividad fue una misión para localizar todas las organizaciones e iniciativas de mujeres en el país. La segunda actividad fue la Consulta de las Mujeres Africanas sobre Darfur (African Women’s Consultation on Darfur) que FAS llevó a cabo en Addis Ababa, Etiopía, en 2008 en conjunto con la décima Cumbre de la Unión Africana. La Consulta permitió que se compartieran experiencias sobre la construcción de la paz entre las mujeres africanas y sudanesas para que las africanas pudieran tomar el liderazgo del conflicto en Sudán y aunar sus energías para resolverlo. Otra de las actividades fue la creación del Foro de Mujeres Sudanesas sobre Darfur. (SWOFOD).
Como resultado, se adoptó la Declaración de las Mujeres Sudanesas sobre Darfur y el Plan de Acción para la Paz y se estableció una junta directiva interna (ISC) para trabajar en la implementación del plan. Desde entonces, el ISC ha apoyado las misiones en Nueva York, Ginebra y en la Unión Africana. Además, FAS facilitó la apertura de una “Secretaría” en Jartum, apoyó múltiples consultas y organizó la formación en los, por entonces, tres estados de Darfur.
En 2009, se llevó a cabo el segundo Foro de las Mujeres Sudanesas sobre Darfur en el que los objetivos principales se basaron en la centralización del género en las negociaciones por la paz mediante la inclusión de las mujeres sudanesas en las reuniones, el fortalecimiento del consenso entre las mujeres sudanesas para conseguir mantener una agenda común para la paz, la dotación de espacio a las mujeres para poner en marcha esta agenda común y las estrategias necesarias para implementarla, la preparación de las mujeres para la inclusión de su agenda en las negociaciones y el mantenimiento de un apoyo a esta agenda entre África y las comunidades internacionales.
El segundo Foro incluyó las siguientes actividades:
Revisión del progreso realizado en la implementación de la agenda de las mujeres, facilitación del diálogo y el intercambio de información y las mejores prácticas entre las mujeres de Sudán, todo África y la comunidad internacional. Adopción de la constitución y de otros documentos legales para formalizar el Foro. Elección de los miembros de la Junta Directiva del Foro, relación del Foro con las dirigentes africanas y otras mujeres internacionales. Movilización de la prensa internacional sobre la situación de la mujer en Darfur.
Las mujeres, que constituyen el 60% de la población, han estado afectadas por el conflicto de un modo desproporcionado y trabajan activamente en las zonas conflictivas para acabar con la violencia.
No son solo las personas que sacan adelante la casa y la familia, sino que también tratan de hacerse hueco en la política no solo regional, sino nacional e internacional. Exigen su derecho legítimo a decidir como ciudadanas y luchan por lograr un cambio que les permita unas condiciones de vida más dignas como personas.
La inclusión de las mujeres en el actual proceso influiría en las negociaciones con una perspectiva nueva. Las mujeres suelen ayudar a que en las negociaciones se tengan en cuenta aspectos de la seguridad humana además de otros aspectos más amplios de poder y control. El trabajo en equipo de la sociedad civil y de los grupos de mujeres puede asegurar que se acepte e implemente un futuro acuerdo de paz más sostenible y justo.
La exclusión de las mujeres en los procesos de paz va en contra de sus derechos, incluir a las mujeres y la perspectiva de género en los procesos de toma de decisiones puede reforzar las perspectivas de una paz sostenible. Esto se reconoció en 2000 con la adopción unánime de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) sobre las mujeres, la paz y la seguridad. Esta resolución tiene principalmente como objetivo la situación de las mujeres en conflictos armados e insta a su participación en todos los niveles en los procesos de toma de decisiones en la resolución de conflictos y construcción de la paz.
A partir de esta resolución 1325 y para complementarla, desde 2000 se han firmado otras cuatro resoluciones: 1820, 1888, 1889 y 1960. Las cinco resoluciones se basan en tres puntos clave:
-El empoderamiento de la participación de la mujer en los procesos de toma de decisiones.
-Acabar con la violencia sexual y la impunidad.
-Suministrar un sistema de contabilidad.
A pesar de las mejoras en la protección de mujeres IDP y de personas refugiadas, todavía quedan muchos retos.
La protección para las mujeres en Darfur es insuficiente cuando realizan actividades relativas a la agricultura fuera de los campos de las IDP son violadas, o sufren abusos sexuales y físicos. La ONU refiere informes de que la misión conjunta UNAMID no ha conseguido organizar actividades agrícolas seguras para las mujeres y en muchas ocasiones no ha podido proteger a las mujeres cuando ha habido situaciones de violencia en los campos.

La tasa de mortalidad materna en el África subsahariana es la más elevada del mundo. Cada día, cientos de mujeres mueren por razones derivadas del parto o el embarazo. Ante esta situación, se han puesto en marcha diversas iniciativas y campañas con el fin de mejorar la salud materna y prevenir unas muertes que en la mayoría de los casos se pueden evitar.
Los talleres organizados por UNAMID estaban dirigidos a mujeres y hombres periodistas a fin de mejorar sus capacidades para defender el rol de las mujeres en el proceso de paz y político en la región.

SUNA
• Foreign Ministry Summons Western Diplomats to Inform about South Sudan Support to Rebels
• Delegation of Burkina Faso acquainted on National Assembly's experience in hosting conferences
Radio Dabanga
• Report: North Darfur gold mine conflicts not inter-tribal; Sudan regime behind them
• Detained women on hunger strike in North Kordofan prison, Sudan
• Attack on Abu Karshola leaves 411 Sudan soldiers dead: rebels