En este artículo “Female Singers Stir Blood in Darfur”, Blake Evans-Pritchard, formador de IWPR, y Zakia Yousif, reportera de Radio Dabanga y también formadora de IWPR, explican una situación en la que las mujeres cantantes Hakamat, que solían animar a los hombres de su tribu a ir a la guerra en Darfur con sus canciones, siguiendo un mandato cultural patriarcal, están cambiando su postura y empiezan a defender la paz. Pero ellas no pueden modificar la situación, incluso podrían perder el apoyo de sus comunidades, si el contexto no cambia por completo, empezando por su rol social como mujeres.
Las influyentes mujeres cantantes conocidas como Hakamat todavía están avivando el fuego del conflicto intertribal en Darfur a pesar de los esfuerzos por enseñares sobre construcción de paz en sus comunidades.
Las canciones tradicionales que ridiculizan a los hombres de tribus amigas que tratan de desactivar los conflictos con los grupos vecinos en la región.
En noviembre de 2011, dos grupos -el grupo criador de ganado nómada Rizeigat y la comunidad agricultora de Fayreen- se enfrentaron en la frontera entre las regiones de Darfur y Kordofan Sur, provocando docenas de muertes.
El incidente fue un descarnado recordatorio del poder que las Hakamat todavía ejercen en sus comunidades. Aunque las personas de sus grupos estaban deseando evitar la sangría, eran las cantantes quienes disponían de la mayor influencia.
Como muchos otros enfrentamientos en esta sensible frontera, el desacuerdo surgió porque el ganado del grupo Rizeigat fue a pastar a las tierras de cultivo de Fayreen.
Los hombres Fayreen respondieron masacrando el ganado, incitando a una severa respuesta de las Rizeigat. Cuando los hombres Fayreen se ofrecieron a pagar compensaciones por las pérdidas de ganado, se llamó a un alto temporal de las hostilidades. Las tribus Rizeigat aceptaron la oferta.
De regreso a su aldea, los hombres Fayreen que habían alcanzado el acuerdo se encontraron de frente con los grupos de Hakamat que cantaban canciones de su cobardía. Las mujeres se quitaron sus pañuelos islámicos para indicar que no respetaban a los hombres y que cuestionaban su masculinidad. Ellas también caminaron descalzas como un gesto que sugería que los hombres habían huido tan rápido que no habían tenido tiempo de atarse los zapatos.
Enfrenados a este ridículo, los hombres tomaron sus armas y regresaron a combatir con los Rizeigat, lo que causó docenas de muertes en ambos bandos.
UNAMID, la Misión Conjunta de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Africana (UA) para Darfur, tiene muchas ganas de trabajar con las mujeres Hakamat para enseñarles cómo pueden ayudar a llevar la paz a su región. Pero Saieed Salim, asistente de información pública de UNAMID en Nyala, capital de Darfur Sur, admitió que el tema no era sencillo.
“Es difícil cambiarlas para que canten por la paz”, dijo. “Es posible darles más dinero y organizar eventos culturales para que las Hakamat vengan y canten. Pero cuando regresan a sus propias tribus y counidades, vemos ue los viejos valores todavía dominan sus cantos”.
UNAMID ha participado en recientes talleres para debater Iniciativas d econstrucción de paz con las cantantes Hakamat y ha apoyado los esfuerzos del Gobierno para establecer programas de educación apara ellas.
Salim dice que esas actividaddes han tenido un cierto éxito, pero admite que el proceso es lento.
Rasha al-Fangry, coordinador del proyecto en Jartum para la ONG Peace Direct, ha detectado algunos cambios positives en las cantantes Hakamat últimamente, y dice que están empezando a entender la importancia de promover la paz en lugar de la guerra.
“No es fácil involucrarlas en las canciones de paz, pero a nivel comunitario vemos que la población está un poco harta de de tomarse revancha todo el tiempo”, dice al-Fangry. “Estas mujeres han sufrido mucho. Han perdido a sus padres e hijos. Hablarles de paz puede animarles a tomar más responsabilidad”.
En junio de 2011, Rizeigat y Misseriya, dos tribus nómadas cuya rivalidad se extiende durante generaciones, se enfrentaron en Darfur Norte.
Detrás de la línea de soldados de cada bando había una línea de mujeres Hakamat, utilizando sus canciones para exhortar a los hombres a la batalla. A causa de su estímulo, la lucha duró más de tres días y provocó cientos de muertes.
Al-Fangry dijo que tras la batalla, algunas de las mujeres se involucraron en un proyecto para promover la paz en su comunidad. Desde entonces, la guerra entre ambas tribus se ha detenido.
Huda Rahmatallah Moshawer, una cantante Hakama de Nyala, recuerda cómo sus canciones inspiraban a los hombres en la batalla. “Cuando tenía 16 años, nos atacaron unos ladrones que robaron nuestro ganado -rememora-. Algunos hombres fueron a luchar para recuperar nuestra propiedad y regresaron victoriosos con el ganado. Otros huyeron presas del pánico. Nosotras agradecimos a los hombres uqe regresaban victorios y cantamos a su virilidad. A los que huyeron, los ridiculizamos y les cantamos que aunque tenían aspecto de hombres no eran realmente hombres”.
Moshawer dice que ahora ella aboga por la paz y ya no provoca conflictos entre comunidades. “Todavía canto para mi tribu y mi familia, y les agradezco su presencia y su generosidad -dice-. Pero no canto sólo para una tribu específica. Canto para la gente Rizeigat, Hakamah y todas las tribus. Canto que puede haber paz entre nosotras”.
Omda Ahmed Ateem Osman, un jefe tribal y coordinador de campamentos de personas desplazadas internas (IDP) en el-Fasher, Darfur Norte, y alrededores, explica por qué las mujeres Hakamat son tan importantes. “Las Hakamat son una parte integral de la gestión cultural de la comunidad -afirma-. Esto las coloca en el mismo centro de la comunidad; de este modo, las cantantes vienen a representar a toda la minisociedad de la tribu y se hacen parte de la estructura adminsitrativa de Darfur”.
Es difícil cuantificar cuán extendidas están las Hakamat, pero según al-Fangry, siguen siendo un componente improntate en la “amplia mayoría d elas tirbus de Darfur”.
No es sólo la tradición lo que conduce a la mujeres a cantar a la guerra. También el dinero tiene su rol.
Durante el conflicto de Darfur, las Hakamat eran utilizadas regularmente por los liderazgos tribales cmo una forma de influir a sus comunidade,s a menudo a cmabio de dinero. “Tradicionalmente, las mujeres acostumbraban apoyar a los hombres en este sentido -explica al-Fangry de Peace Direct Jartum-. Recientemente, estamos viendo que cantan por que reciben fondos, quizás de las tribus o el jefe. Si les damos dinero, entonces no cantarán a la guerra como su principal fuente de ingreso”.
El jefe dice que vale la pena intentar que las mujeres canten a la paz pero advierte que estos esfuerzos tienen que ser acordes a la realidad en el terreno. “Para quienes quieren animar a las Hakamat a asumir un rol en el proceso de paz, tienen que mirar el problema en su totalidad en lugar de enfocarse sólo en una parte -opina el Sheik Osman-. Si cantan a la paz mientras no hay paz real de la cual hablar en Darfur, estoy podría hacer que pierdan el apoyo de su comunidad”.
Osman también dice que cualquier persona que quera trabajar con las Hakamat dbe ser muy cuidadosa para asgeurarse de ue la iniciativa es percibida de forma neutral en cuanto a lo político, dada la histora de prolongados conflictos en la región. “Las comunidades de Darfur tienen ahora un grado mayor de conciencia (que en el pasado) y no pueden ser explotadas otra vez”, aseguró.
Así que ¿estas iniciativas están teniendo el efecto deseado? Mariam Mohammed Adam Abu Alhemeira, directora de la ONG local Alrohamaa, piensa que están funcionando, pero que ver los resultados tomará tiempo. Alhemeira dice que las Hakamat ahora tienen más voluntad de interactuar con diferentes tribus y tienen una visión mejor informada de la región, en lugar de tener sólo una visión aislada basada en lo que ven en torno a su propia tribu. “Hoy en día las Hakamat son pacíficas; no como antes, cuando eran utilizadas para la guerra. Las Hakamat a menudo son analfabetas y no tienen educación. Pero hoy en día saben dónde reside su responsabilidad con el país y su cmunidad. Ahora han aprendido que el mensaje de ‘ve a la guerra’ no es bueno y destruye los derechos de otras personas. Ahora ellas dicen ‘pido la paz’”.

La tasa de mortalidad materna en el África subsahariana es la más elevada del mundo. Cada día, cientos de mujeres mueren por razones derivadas del parto o el embarazo. Ante esta situación, se han puesto en marcha diversas iniciativas y campañas con el fin de mejorar la salud materna y prevenir unas muertes que en la mayoría de los casos se pueden evitar.
Los talleres organizados por UNAMID estaban dirigidos a mujeres y hombres periodistas a fin de mejorar sus capacidades para defender el rol de las mujeres en el proceso de paz y político en la región.

SUNA
• Foreign Ministry Summons Western Diplomats to Inform about South Sudan Support to Rebels
• Delegation of Burkina Faso acquainted on National Assembly's experience in hosting conferences
Radio Dabanga
• Report: North Darfur gold mine conflicts not inter-tribal; Sudan regime behind them
• Detained women on hunger strike in North Kordofan prison, Sudan
• Attack on Abu Karshola leaves 411 Sudan soldiers dead: rebels