La ex colonia francesa de Chad, actualmente gobernada por Idriss Déby, ha estado fuertemente vinculada a Sudán y al conflicto que se desarrolla en la región de Darfur por diversos motivos estratégicos, políticos y económicos.
En la segunda mitad del siglo XX la relación entre los dos países vecinos ha estado afectada por los gobernantes de turno, quienes por momentos tienden lazos de apoyo mutuo, y en otros se enfrentan en oscuras guerras de guerrillas.
Darfur, el centro de las relaciones Chad-SudánDiferentes investigadores y analistas de África, América y Europa han plasmado esta relación en sus artículos que, aunque con matices, coinciden en su mayoría en señalar determinadas claves de la relación y sus consecuencias en el conflicto de Darfur.
Entre 1982 y 1990, la Presidencia de Chad estuvo en manos de Hissene Habré, miembro de la tribu toubou de origen musulmán. Durante este período, se produjeron “asesinatos en maza contra los sureños (cristianos) y los árabes” -refiere Roland Marchal, investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales de París-.
Cuando Habré empezó a enfrentarse a los zaghawas, estos huyeron a Darfur. La violencia también cruzó la frontera. Habré suministró armas a algunos grupos étnicos para que se enfrentaran con los zaghawas, y también permitió que sus tropas cruzaran la frontera en diferentes momentos para desarrollar la única forma de lucha que conocían, la cual incluía incendios de villas, violaciones, saqueos y asesinatos masivos. Como había pocas diferencias entre los asentamientos de zaghawas en Chad y Sudán, todos se convirtieron en blanco del conflicto”.
Ante la respuesta armada del Presidente chadiano, los zaghawas huyeron primero al norte de Darfur. Sin embargo, obligados por la sequía, tanto ellos como las tribus nómades de esta parte de la región se trasladaron hacia el centro y el sur de la región, ocupando territorios que eran tradicionalmente propiedad de los furs y otras tribus. Los enfrentamientos por la tierra, el agua y las rutas migratorias no se hicieron esperar.
La vecina
Libia, en ese momento concentrada en su lucha por la difusión del mundo islámico en África, apoyó con armas y publicidad positiva a las milicias que surgían de entre los zaghawas inmigrantes y las tribus árabes nómades que se movían también hacia el sur.
Estas milicias árabes, precursoras de los janjaweed, también recibieron el respaldo del Gobierno de Sudán -en manos de Sadiq al-Mahid-, el cual concretó medidas administrativas que resultaban beneficiosas para los grupos nómades. Aunque no eran considerados árabes en Chad, los zaghawas si eran recibidos como tales en Darfur.
Por su parte, desde Chad, Habré facilitaba armas a los furs de Darfur para que actuaran “en defensa propia” frente a las milicias.
Crisis de GobiernosMientras proseguían los enfrentamientos, Sudán y Chad vivían situaciones de graves crisis políticas que condujeron a cambios de mando.
En 1989, Omar Al-Bashir realizó un golpe de Estado y tomó el poder en Jartum. Su Gobierno continuó apoyando a las milicias árabes, tanto en Chad como en Sudán. Y al año siguiente, el zaghawa Idriss Déby, quien había sido Jefe del Estado Mayor de la armada y consejero de Seguridad Especial de la Presidencia de Habré, tomó el poder en Chad, con el apoyo de las milicias árabes conformadas en Darfur.
Surgen las guerrillas en DarfurAnte la situación de vapuleo por parte de los tres Gobiernos -Sudán, Chad y Libia-, las tribus africanas de Darfur comenzaban a configurar una resistencia que amenazaba con dejar de ser política para hacerse militar.
Las milicias zaghawas en Darfur, que en su momento habían permitido el acceso de Déby al poder, iniciaron negociaciones con los furs.
La periodista y escritora Julie Flint recuerda que en julio de 2001 “un activista zaghawa con fuertes lazos en Chad, Daud Taher Hariga, se reunió con Abdel Wahid [de origen fur] en Jartum y le propuso unir esfuerzos contra el Gobierno”. Hariga era en ese momento el representante del Presidente de Chad en Sudán y “su implicación parecía prometer el apoyo de Chad”. Ambos líderes intentaron primero contactar con los activistas massalits pero no lo consiguieron. Entonces se reunieron los furs y zaghawas “y juraron sobre el Corán trabajar juntos para frustrar las políticas de supremacía árabe en Darfur”.
En 2003, los furs y zaghawas, aparentemente apoyados por Eritrea, la República Centroafricana y la diáspora darfuriana, iniciaron su acción militar.
Gérard Prunier explica “Cuando estalló este conflicto, en febrero de 2003, el primer jefe militar de la rebelión sudanesa era… un chadiano, el famoso comandante [del grupo SLM, el zaghawa Abdallah] Abbakar, quien moriría en combate al año siguiente”.
Mientras tanto, el zaghawa Idriss Déby cambiaba de bando y enviaba refuerzos para colaborar con la contraofensiva del Gobierno sudanés en Darfur. Sin embargo, miembros de su guardia presidencial encabezados por Dawsa Déby, hermano del Presidente, recaudaban fondos y suministraban armas, gasolina y comida a los rebeldes.
Países en guerraLa situación despertó acusaciones y sospechas entre Al-Bashir y Déby y se tensaron las relaciones diplomáticas.
En esa coyuntura, el 22 de octubre de 2005, Dawsa Déby se rebeló contra su hermano colocándose al frente de la Plataforma por el Cambio, la Unidad Nacional y la Democracia (SCUD), integrada por muchos de los ex guardias personales del Presidente. Los rebeldes lo obligaron a aceptar la imposición de un Jefe de Estado Mayor y un jefe de Servicios de Seguridad. Los cargos fueron ocupados por zaghawas simpatizantes de la rebelión de Darfur.
Ante la afrenta, Al-Bashir respondió apoyando a los movimientos rebeldes chadianos. Según el investigador Gérard Prunier, el ataque tenía también el objetivo de postergar lo más posible el despliegue de las fuerzas de la Unión Europea, EUFOR -destinadas a proteger a las personas refugiadas en el Chad-. Jartum temía que éstas apoyaran al régimen de Yamena y, una vez asegurada la frontera, facilitaran el establecimiento en Darfur de los observadores internacionales que conformaban el UNAMID, a lo que Al-Bashir se resistía. En diciembre, Chad se declaró en estado de guerra con Sudán.
Los enfrentamientos y las acusaciones mutuas continúan a pesar de los acuerdos de paz firmados por las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes en Trípoli el 25 de octubre de 2007 y por los Gobiernos en Dakar el 13 de marzo de 2008.