Siete años después de que el ataque de las milicias a gran escala señalara un cambio en el conflicto de Darfur -de larga data pero generalmente de bajo nivel-, se ha desplegado una variedad de instrumentos internacionales sin precedentes, a menudo de un modo caótico, para atender el conflicto. Estos instrumentos incluyen funcionarios pacificadores, misiones de paz, enviados especiales, mediadores, sanciones, embargos y persecución criminal.
Sin embargo, aún así la paz sigue tan esquiva como siempre.
En los tres años y medio transcurridos desde que el Acuerdo de Paz de Darfur (DPA) fuera firmado precipitadamente en Abuja, rechazado por la mayoría de los darfuríes y dejado marchitar, el paradigma de los diálogos Gobierno-rebeldes, ha persistido, a pesar del estancamiento.
El tiempo no está de parte de Darfur: cuanto más tiempo continúe el conflicto, más actores se involucrarán y será más difícil resolverlo. Con las elecciones nacionales previstas para abril de 2010 y un referéndum de autodeterminación para Sudán Sur en 2011, el foco se ha alejado de Darfur. Este documento examina los esfuerzos de mediación realizados desde Abuja y sugiere por qué han fallado.